Codillo a los dos purés.

Codillo a los dos purés.

Más allá de lugares comunes o poses falsas que pretenden despreciar el glamour y la fama, los festivales de cine necesitan además de las películas, a las personalidades mediáticas para ser más visibles.
No importa si estas proceden de Hollywood, Cataluña, Jiquilpan , Buenos Aires o las Islas Canarias. Vengan de donde vengan, las estrellas, por llamarlas de algún modo, atraen los reflectores y hacen más evidente y llamativo un certmen con la tradición de San Sebastián.
A diferencia de lo que sucede en la mayoría de los festivales de cine que se realizan en México a los organizadores del de Donostia les interesa que todo mundo sepa exactamente a qué hora llegarán al aeropuerto, su hotel o una proyección de gala las figuras más importantes del evento. Así, tal y como adelantábamos ayer y después de cuestionar sus méritos artísticos y alcances histriónicos, hoy la ciudad entera se ha rendido a los pies de Julia Roberts mientras la prensa local trataba de explicar porqué la gente la quiere tanto.
Para mi, esas explicaciones sobran y se resumen a un sólo argumento:es una estrella.
Si. Una de esas criaturas que cuentan con un brillo a su alrededor que hace que la gente voltee a verlos, aunque sea sólo para decir que en persona no parecen tan altos, tan guapos o tan especiales. Para mi una estrella, además de ese brillo, tiene la cualidad única de ser querido por la cámara y deseado por el público.Tiene esa extraña magia que hace que lo extrañemos durante una película cuando no está a cuadro.Exactamente ese es el caso de Julia Roberts y Javier Bardem, compañeros de aventura en COME, REZA, AMA o de Pasqual Maragal en el documental proyectado ayer BICICLETA MANZANA CUCHARA. Ejemplos claros de presencias que llenan la pantalla y que hacen posible que nos quedemos más de media hora en una sala de proyección.
Sin embargo, para seguir hablando de la importancia de estos curiosos personajes quisiera hacer una precisión: tener este don no significa necesariamente ser famoso o mundialmente conocido.De ahí que ver corriendo por las calles del casco antiguo de la ciudad al fantástico niño protagonista de MIEL, o sorprender al mismísimo Damián Alcazar sentado en una taberna leyendo plácidamente mientras se toma una cerveza sean dos estampas que también dan brillo al Festival.
De ese modo, a una jornada un tanto intrascendente como la de hoy la salvan las estrellas.En primer lugar Julia Roberts y Javier Bardem, capaces de llenar una proyección de prensa en el Teatro Victoria Eugenia a las 9 de la mañana con COME ,REZA, AMA , una comedia romántica flojona que no está a la altura de la carrera y la fama de sus dos figuras ni de su famoso director Ryan Murphy realizador de las exitosísimas series de televisión NIP TUCK y GLEE. Lo mismo sucede con la presencia del eterno actor argentino Ricardo Darín en CARANCHO que, encarnando a un abogado perdedor degradado al nivel de coyote de accidente automovilístico, se convierte en principal soporte de un thriller obscuro y violento de Pablo Trapero que, junto con CIRKUS COLUMBIA de Danis Tanovic -ganador del óscar a mejor película extranjera con TIERRA DE NADIE- resultaron lo más interesante del cuarto día de festival.
Poco que decir de la cinta chilena LUCÍA y de la coproducción noruega-sueca-alemana A CASA POR NAVIDAD.Sin guiones contundentes ni estrellas presentes o futuras en sus repartos su destino parece ser poco memorable.
Para remedio siempre estará la buena mesa de la ciudad y el menú del Restaurante Irutxulo con un provolone al horno, carpaccio de Res, codillo a los dos purés y unas natillas caseras que, como estrellas que son, conmueven y regresan el alma al cuerpo.

Julia Roberts retratada por un artista local.

Julia Roberts retratada por un artista local.