Disculparán la tardanza de mi comentario sobre REC 2, película que tuve la oportunidad de ver ya hace unos días y como muchos saben, me declaro fan de la primera entrega.

Cuando descubrí la campaña de promoción de la nueva cinta de Balagueró y Plaza, me emocioné y procuré seguir todas las noticias que salían alrededor de su estreno. Recordarán que subí un post manifestando mi “duda pre-secuela”, esa especie de resquemor morboso que te da antes de ver la segunda parte de una película que realmente te gustó mucho, como a mi REC.

El trailer de REC 2 me pareció muy construído y que distaba mucho del espíritu “casero” de la primera, que fue lo que más nos gustó a muchos y que era esta idea de algo paranormal que sucedía en un edificio de inquilinos, pues regulares. En esta aparecían GEO’s y metralletas y pues ante eso, las dudas eran inevitables. A pesar de eso, me atreví a volver y diré de la película que es una digna segunda parte.

Es muy diferente a la primera parte en cuanto a su construcción narrativa, ahora hay más personajes principales y más cámaras lo que permite estar compartiendo más puntos de vistas y seguir la acción desde diferentes ángulos. Siempre es complicado ver cómo deciden cambiar una fórmula que ya funcionó muy bien la primera vez y aunque dices “me gustó más la otra” o “no es igual que la primera”, pues yo felicito que no sea igual a la primera porque eso significa que evolucionó que comprendieron la historia a un nivel superior de manera que la misma película les indicó cuál era la forma de continuar el drama sin repetir la misma construcción pero conservando su esencia.

ADVERTENCIA DE SPOILERS, LÉASE BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD.

Son destacables las pequeñas apariciones que hacen parte del elenco original, Manu el bombero, los chinos, Doña conchita, Jenifer, todos como los zombies que no habían logrado ser exterminados. Esta película es un tanto más complicada de seguir, porque por un lado tienes la historia de los GEO’s y como llegan al edificio liderados por un sacerdote que sabe demasiado. También es la historia de unos niñatos metiches y cómo terminan en un gran lío y por último es el desenlace de lo que quedó en el aire en la primera película, qué pasó con Ángel Vidal (Manuela Velasco) y la Niña Medeiros.

En general en esta película se siente más la mano del director, la cámara es un poco menos intrometida porque ya no es una cámara de reportero, es una cámara que se usa para documentar la acción, más que para descubrirla. Las diálogos, aunque se haga un noble intento, se sienten un poco menos espontáneos. Hay más maravilla visual, por ejemplo niños que caminan por el techo cual arañas que salen al destapar una coladera.

Que lo de los niños es un puntazo aquí debo decir. Nunca se preguntaron después de ver la primera película ¿quién era el niño que aparecía en la buhardilla que se abre en el ático de la Niña Medeiros y por qué estaba ahí? Pues bueno esas fueron pequeñas pistas que se entienden por completo en esta película.

Mis pulgares arriba van para tres escenas en particular. Nuevamente Jenifer, es que esto de las niñitas tiernas y lindas con cara de posesión demoníaca no pasa de moda y si se sabe hacer, como en esta vez, vaya que te puede dejar un poco inquieto. La otra escena que me encantó fue cuando uno de los GEO’s sube por un ducto de aire y así comienza a escuchar a alguien que se avecina por el ducto y el ruido se comienza a hacer más próximo y aumenta la cantidad de personas que lo producen, de repente aparecen unos niños arrastrándose hacia él como si fueran cucarachas que siguen la luz. La última es una escena sencilla, que seguro no va a quedar para la memoria de las escenas impresionantes del cine de terror, pero que a mi en lo particular me pareció muy bien ejecutada. En el ático cuando la niña medeiros descubre a los GEO’s y comienza a pelear con su martillo y cae la cámara (que para esto tiene la ya clásica visión nocturna) por un segundo perdemos de vista a la niña medeiros pero vemos como el sacerdote y el resto de personas en el cuarto se arrastran por el suelo tratando de conseguir la cámara (claro no pueden ver en la oscuridad) y en eso que aparece en primer plano la mano purulenta y viscosa de la niña medeiros que se escurre en frente de la cámara tomando el martillo que se le había caído. ¡Finísimo! sabes que viene una masacre y no la puedes detener.

Lo más impresionante, sin duda alguna, fue el regreso de Ángela Vidal. Muchos fuimos los que quisimos ponernos de pie y aplaudir cuando apareció en pantalla ¡Grande! y no sólo eso, si no el giro que tomó la película los últimos quince minutos, cuando todos yacían y no se veía la salida. Muy bien resuelto el desenlace, puedo ver por qué la gente cree que habrá una tercera parte, pero para mi que esto acabó  aquí, ya fue suficiente ¡Muchas gracias!

Aunque el aprecio que me une a REC no puede ser igualado por ésta, la verdad es que es una buena segunda parte y no me decepcioné de haber vuelto al número 32 de la rambla catalunya.

Una cosa que me enseñó REC y en general todas las películas de zombies e infectados, es que la próxima vez que me encuentre a un poseído por un virus demoníaco por la calle no perderé mi tiempo tirándole de balazos en el torso o donde caigan, esas cosas no funcionan. Mejor hay que reventarle el cráneo de un solo plomazo y  ¡ya está! Luego no digan que REC 2 no nos lo advirtió.

Sofía Márquez Moreno