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En estos días de verano en que los blockbusters reinan en la cartelera, es invevitable pensar en la evolución de Hollywood, en el centro del negocio, el centro de la producción y la proyección cinemátográfica y su evidente tendencia a la descomposición. Que Hollywood es un horror y su producción basura es un lugar común que nos persigue desde siempre, pero mirando un poco al pasado es fácil ver que la meca no siempre fue tan desoladora como es hoy.
Para mí el ejemplo concreto de que alguna vez se hizo gran cine en mitad de Hollywood y atendiendo a sus grandes números de taquilla es 1977. Ese año las masas corrieron al cine como hoy corren a ver “Una noche en el museo 2″ para ver:  ”Rocky” en enero. “Annie Hall” en abril, “Star Wars: Episodio IV” en mayo, “Encuentros cercanos del tercer tipo” en junio, “Todos los hombres del presidente” en octubre.

Menos el último, todas las cintas salieron de guiones originales y todas gozaron de un éxito comercial sobrecogedor. Para agregar asombro frente a la industria hard core de esos tiempos, en los años cercanos las masas habían corrido al cine a ver:  ”Naranja mecánica” y “Dirty Harry” en el ’71, “El Padrino” en el ’72, “Chinatown” y “El Padrino II” en el ’74, “One flew over the cuckoo’s nest” en el ’75, “Taxi driver” en el ’76.

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Los grandes éxitos económicos de la década de los setenta son clásicos, así de simple. Comparados con lo que nos escupe hoy la misma industria son una tristeza.
No me interesa hablar en este post del cine no americano porque  cine bueno, en algún lado, ha habido siempre. Y cada día más, en inmensísimas cantidades. Pero para efectos del día de hoy me interesa hablar del centro del negocio porque es lo que queda accesible a la mayoría de la población, es lo que vemos en las calles, nos guste o no, lo veamos o no, es la cultura popular que nos invade y es casi imposible ignorarla.
La descomposición de la industria central empeora mucho cuando nos acordamos de lo que fue capaz. La comparación directa: 1977  contra 2007.  De las cinco películas que alimentaron a la industria en 1977   todas siguen siendo clásicos y todas siguen ganando dinero. Treinta años después, las cinco películas que alimentaron a la industria en el 2007 fueron “Transformers”,  ”Los piratas del caribe 3″,  ”Shrek 3″, ”Harry Potter 4″ ySpider man 3″. Para el 2037 dudo que alguien se acuerde de que esas películas existieron.
Y la tendencia va a peor, este verano las cartelera está de nuevo llena de secuelas y de fórmulas probadas “Terminator 4″, “Harry Potter 6″, “La era del hielo 3″, “Transformers 2″, y la estrella de oro, “Star Trek” que nos venden como lo más fresco del verano cuando es la franquicia más gastada y manoseada que existe.
La industria está tan blindada en marketing que manda a hacer las secuelas de sus grandes blockbusters antes de estrenar las primeras partes. Así de seguro es su negocio: no tiene nada que ver con la película misma. Las productores de los estudios no tienen ningún incentivo para apostarle a proyectos originales, y nosotros no podemos hacer mucho más que no ir a ver lo que nos dan (más allá de  apelar a su sentido de responsbilidad cultural, que ya sabemos es una causa perdida dado que no tienen uno).
Resulta inevitable preguntarse de qué nos estaremos perdiendo y más allá de eso, de qué se estarán perdiendo ellos. ¿Qué portunidades de crear nuevas mitologías y nuevas franquicias estarán dejando pasar? Porque los estudios como están hoy estructurados no financiarían “Star wars” o “Terminator”. No le darían el gran dinero y el gran estreno a guiones originales dirigidos por desconocidos.
¿Hasta dónde pueden estirar el hartazgo del público en general? ¿Cuánto puede durarles ese blindaje económico que los mantiene repitiéndose de manera crónica? Esperemos que no mucho más.