Dirigida por Pete Docter y Bob Peterson.

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Siguiendo la huella del post de hace unos días : Infalible Pixar, me dirigí al cine a ver Up (Pete Docter y Bob Peterson, 2009) la mas reciente obra del estudio comandado creativamente por John Lasseter.

Recuerdo muy bien la primera vez que me enfrenté a un largometraje de animación en 3D producido por Pixar. Corría el año de 1995 y en la pantalla unos muñecos cobraban vida en cuanto su dueño salía de la habitación.

Sorprendido por la técnica y perfección de las texturas y apabullado por el ritmo de los movimientos me preguntaba cómo se había conseguido lo que estaba viendo. Sin embargo, a pocos minutos de iniciada la cinta me olvidé de su factura y me sumergí completamente en el drama de aquel pobre vaquero que corría el riesgo de ser desplazado por el recién llegado héroe interestelar.

14 años y 9 largometrajes después sigue sucediendo lo mismo con las películas del entonces nuevo estudio que no sólo revolucionó la animación como arte si no que también sacó a la casa Disney de un letargo del cual parecía no iba a despertar ante la poca recaudación de sus siguientes largometrajes-para nadie es un secreto que después del  éxito de crítica y taquilla de El rey león (Roger Allers y Rob Minkoff ,1994 ) nunca volvió a dar pie con bola-.

Hoy al ver Up, tal y como me pasó aquella vez con Toy Story (John Lasseter ,1995), entiendo que la impresionante sofisticación formal está una vez más al servicio de un guión impecable, una dirección precisa y una narrativa brillante. Como pasa siempre en el buen cine, la historia es el protagonista, los personajes entrañables exigen el primer plano y aquello que podría deslumbrarnos en primera instancia se convierte en el vehículo de un relato redondo. Casi parecería que el hecho de que la película sea una  animación fuera un mero accidente al descubrir la pertinencia de los movimientos de cámara, la exactitud de las elipsis de tiempo y el manejo de los diferentes elementos del lenguaje cinematográfico.

En el centro de todo lo anterior está un cuento de amistad y amor de dos niños que soñaban con un mundo de aventuras que fue aplazado por la rutina del día a día. Sólo, tras la muerte de su mujer y presionado por una realidad hostil, Carl decide emprender el viaje que planeó con Ellie desde que se conocieron.

Los aciertos de la cinta se encadenan uno tras otro. Al falso documental de introducción le sigue un montaje que nos resume la vida del protagonista con su esposa y compañera de aventuras y acto seguido se plantea el conflicto del relato. Todo en un tiempo justo. Después nos embarcamos en un particular road movie plagado de extraños seres  y peripecias inimaginables.

Cargada de momentos memorables y de una serie de gags que además de hacer reir se convierten en pistas imprescindibles para el guión –la palabra ardilla cobrará una nueva dimensión para los que la vean- , Up se pone al nivel y hace justicia a la excelente reputación que Pixar se ha construido a golpe de presentar año con año clásicos modernos de la animación como la propia Toy Story y su secuela (John Lasseter ,1995, 1999) Monsters Inc (Pete Doctor ,2001), Los Increíbles (Brad Bird ,2004) o Ratatouile (Brad Bird, 2007). Su estreno mundial en la inauguración del Festival Internacional de Cine de Cannes de este año, da fe de que el mundo entero reconoce este prestigio.

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